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DonVitto

DonVitto
Puntos:21.388
Clasificación:282
Adversarios vencidos: 11.381 (621.)
Tribu: Ilu


Pueblos (7) Coordenadas Puntos
Bujará
510|408 1.823
Hami
508|400 1.215
Karakorum
508|406 5.923
Khanbalik
509|406 4.141
Samarcanda
510|407 3.087
Shangdu
509|405 3.391
Turpán
509|401 1.808
Perfil
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Texto personal
El Renacer de Karakorum (508|406) C45

Desde las llanuras eternas hasta los cielos infinitos, el espíritu de la estepa despierta.

En las vastas estepas del este, donde el viento susurra antiguos secretos y el horizonte abraza lo infinito, se alzó mi primer hogar: Karakorum, corazón del renacer de un imperio legendario.
Desde sus murallas nacen las decisiones que marcan el destino de los pueblos, y en su fuego se forja la voluntad de conquista y unidad.

A mi lado cabalga Gengis Khan, no solo paladín, sino guardián del espíritu de la estepa y maestro de la sabiduría ancestral.
Su presencia inspira a jinetes y sabios por igual, recordando que la grandeza no reside solo en la fuerza, sino en la visión, la disciplina y la unión bajo un mismo cielo.

Desde Karakorum, los vientos traen historias de héroes y hazañas.
Bujará (510|408) C45, bastión de resistencia y acero, se alza como muralla indomable, donde la defensa es tan firme como la fe de sus guardianes.
Samarcanda (510|407) C45, joya estratégica del imperio, combina ingenio y poder, y desde sus caminos parten ejércitos que golpean con precisión y regresan con gloria.
En Turpán (509|401) C45, el desierto se convierte en aliado: allí la paciencia y la logística sostienen campañas largas y desgastan al enemigo antes del golpe final.
Khanbalik (509|406) C45, ciudad de orden y autoridad, impone respeto con ejércitos disciplinados que marchan como uno solo, reflejo del dominio absoluto del imperio.
Hami (508|400) C45, vigía del horizonte, observa y alerta, asegurando que ningún enemigo avance sin ser visto.
Y Shangdu (509|405) C45, forja de caballería y orgullo, desata la furia de los jinetes que arrasan los campos de batalla como una tormenta imposible de detener.

Junto a Gengis Khan cabalgan dos sombras legendarias: Jebe, el golpe certero que atraviesa al enemigo allí donde se cree a salvo, y Subutai, arquitecto de la guerra total, cuya mente convierte la estepa entera en un arma imparable. Bajo su guía, la batalla no es caos, sino arte y destino.

Cada aldea, cada senda conquistada, se convierte en un hilo más del gran tapiz de nuestra historia.
No buscamos la guerra por sí misma: buscamos dejar un legado digno de los cielos y las estrellas que cubren nuestra estepa.

Bajo este estandarte, los hijos de la estepa aprenden, crecen y forjan su destino con honor y nobleza.
El rugido de los caballos anuncia respeto, no miedo; presencia, no destrucción.
Así, la leyenda de Karakorum y de sus pueblos se extiende más allá del horizonte, uniendo historia, espíritu y coraje.

Que el espíritu eterno de la estepa os guíe en cada paso.